El diseño organizacional de la salud

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¿Asunto de tecnócratas o de ciudadanos?

La aprobación por parte del Congreso de la República de importantes leyes que rediseñan la organización sanitaria a través del fortalecimiento de la rectoría del Ministerio de Salud (Minsa) y la creación de Redes Integradas de Salud, ha planteado una legítima preocupación con relación a quiénes deberían ser los actores clave en ese proceso: ¿solo los tecnócratas del Minsa o se debe contar con la participación democrática de los ciudadanos?


La disyuntiva entre la construcción de las Redes Integradas de Salud como asunto de tecnócratas y consumidores, al margen de la participación democrática y activa de los ciudadanos, es quizá una decisión política del más alto nivel de Gobierno. Como es conocido, la salud se fomenta con la acción e intervención social de los propios ciudadanos y usuarios. Además, como sabemos, los enfermos se curan a sí mismos; eso sí, con la ayuda de los servidores de la salud. En realidad, lo que existe es una relación simbiótica de participación del paciente y del usuario con la tecnología médica. Es decir, el médico y los servidores de salud conviven con el paciente todo el proceso de la enfermedad, cualquiera sea el desenlace. Es un proceso de producción, conocido como “servucción”.

Sin embargo, en el lustro pasado se pretendió realizar una reforma de salud, incluso con la promulgación de un paquete legislativo de 23 leyes, pensada como un asunto de tecnócratas y consumidores. A tal punto era fundamental esa creencia, que la participación de la sociedad civil estuvo excluida de la institución que debería velar por los derechos ciudadanos. Además, se legisló a través de Decretos Legislativos, porque el Gobierno poseía (con alianzas) una mayoría legislativa. Se eludió el debate congresal y la participación de los ciudadanos.

El actual proceso de rediseño organizacional de Sistema Nacional de Salud ha sido debatido en modo amplio en el Congreso de la República. Se han pronunciado no solo los expertos y los tecnócratas, sino también los ciudadanos. Además, los resultados de las votaciones muestran un amplio consenso; por ejemplo, para las Redes Integradas de Salud, el voto fue unánime.

El proceso de implementación de las normas aprobadas tomará tiempo. Y es obvio que deberá seguir la misma ruta de participación democrática de los ciudadanos, porque esa ha sido su partida de nacimiento. Además, es necesario, para lograr adhesión a los cambios, que el diseño organizacional sea centrado en el ciudadano, en el ser humano.

La tarea no es fácil. Se debe repensar las tareas, escuchar y, sobre todo, realizar cambios y adaptaciones en la gestión; es decir, escuchar con empatía, llegar a acuerdos y cambiar. Los pacientes, los usuarios, perciben sus necesidades desde su particular punto de vista, que no necesariamente coincide con el de los funcionarios o el personal de los servicios de salud. Incorporar ese punto de vista humaniza la respuesta del Sistema Nacional de Salud.

La participación democrática de los ciudadanos implica colocarse en la perspectiva de los pacientes, de los usuarios y de la población en general. El uso de la tecnología debe significar ponerse del lado de las necesidades y del punto de vista de los usuarios. Es necesario crear sistemas de respuesta sanitaria amigables, comprensibles y útiles. También es necesario desterrar la idea de que los hospitales y los establecimientos de salud en general son una caja negra que nadie entiende.

Según el BID, “en la literatura y en la práctica de los sistemas de salud, el apoyo a la incorporación de la perspectiva del paciente va en aumento”, por lo que es necesario esforzarse en recabar la información sobre la perspectiva de los pacientes y usuarios. Se han creado indicadores objetivos para medir esa perspectiva. Son los Resultados Informados por el Paciente (PROM) y Experiencia Informada por el Paciente (PREM)*. Es decir, es posible medir las expectativas de los pacientes frente a sus necesidades y los resultados obtenidos; y por otro lado, la experiencia de los pacientes o usuarios en el sistema de salud.

El nuevo reto del fortalecimiento de la rectoría del Minsa sobre su propio sector y sobre el Sistema Nacional de Salud y la construcción de las nuevas Redes Integradas de Salud es abordar el proceso con la participación democrática de los ciudadanos. Esforzarse en recabar la información sobre la perspectiva de los pacientes y usuarios para humanizar y fortalecer la inclusión.

* Contexto y desafíos de los sistemas de salud en América Latina y el Caribe. Frederico Guanais, Ferdinando Regalia, Ricardo Pérez-Cuevas, Diana Pinto y Tania Marín. Copyright © 2018 Banco Interamericano de Desarrollo.”

Por Herberth Cuba

 

Publicado en: El montonero

 

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