La Escuela Nacional de Salud Pública y las Redes Integradas de Salud

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Es necesario desarrollarlas y otorgarles prioridad política

El 18 de diciembre del 2018 se promulgó la Ley N° 30885, que establece la conformación y funcionamiento de las Redes Integradas de Salud (RIS), con un ámbito de acción no solo del sector salud, sino en todos los actores del Sistema Nacional de Salud. Es decir, atiende las necesidades de la población en todos los establecimientos del Ministerio de Salud (Minsa) y de los gobiernos regionales, en los otros sectores públicos y en el sector privado, a través del intercambio prestacional u otros mecanismos. La importancia de la norma radica en que los ciudadanos afiliados a cualquier institución podrán atenderse en cualquier establecimiento del país, indiferentemente de la institución a la que pertenezca. Además, se enfatiza la medicina preventiva, la salud pública, la Atención Primaria de Salud y el abordaje de los determinantes económicos sociales y culturales en salud.


La implementación de las RIS requiere un programa nacional de formación multisectorial, público y privado. Es decir, no solo para el Minsa, sino también para Essalud, las tres sanidades militares, la sanidad policial, los municipios, el sector privado, entre otros. Este programa debe contener el nuevo marco conceptual y lingüístico, la definición de términos, y una serie de temas como salud familiar y comunitaria, urgencias en el primer nivel de atención, programas de cirugía de día, interculturalidad, interoperabilidad, tecnologías de la información, calidad, rectoría del sector salud, Atención Primaria de Salud, determinantes económicos, sociales y culturales, promoción de la salud y otros tópicos de importancia.

Como se sabe la Escuela Nacional de Salud Pública fue creada por Ley en el año de 1964, con rango universitario, como organismo descentralizado del Minsa. Es una réplica de muchas escuelas de salud pública del mundo. Ha cumplido en el pasado tareas importantes en la formación de los recursos humanos con la orientación que el ente rector del Sistema Nacional de Salud necesitaba. La autonomía universitaria que señala la Constitución Política del Perú es un legítimo derecho que tienen las universidades, tanto públicas como privadas, pero que dificulta que el Minsa señale las competencias que necesita, en modo específico. Salvo tediosas negociaciones, incluso a veces con la firma de convenios de capacitación, a precios de mercado.

Según el Reglamento de Organización y Funciones del Minsa (ROF), la Escuela Nacional de Salud Pública está “encargada de planificar, gestionar y evaluar la formación de recursos humanos en salud a nivel nacional, de acuerdo con la política del sector, con autonomía académica, económica y administrativa”. Además, “promueve alianzas de formación profesional”, becas, e investigaciones en salud pública. Otorga grados a nombre de la Nación de conformidad con la Ley Universitaria. La responsabilidad en la formación de los funcionarios para implementar las políticas nacionales, sectoriales, las estrategias sanitarias y los programas presupuestales en salud es crucial. Una de estas políticas nacionales es la implementación de las Redes Integradas de Salud, que implica un cambio de mentalidad de los gestores y servidores en todo el Sistema Nacional de Salud.

La existencia de la Escuela Nacional de Salud Pública en nuestro país es controversial. Por un lado, existe la creencia de un sector de funcionarios de que debe desactivarse, y que se realicen convenios con universidades para la formación de los recursos humanos que el sector requiere. Además, el escaso protagonismo en el desempeño de sus funciones abona en ese sentido. Las discusiones sobre el rol del Minsa en la formación de los recursos humanos a través de la administración de una universidad propia se mantienen vigentes. Más aún, en momentos que se necesitan nuevos gestores y líderes del cambio. Sin embargo, la Ley 30545 de marzo del 2017, ha ratificado su existencia y, por tanto, ha zanjado la discusión. Queda claro que tampoco puede continuar con un magro presupuesto, debilitada y al margen de las necesidades de formación de los recursos humanos del sector salud. Es necesario otorgarle prioridad política y desarrollo integral. Más presupuesto y mayor dinamismo.

Luego de la promulgación de la Ley N° 30885, que establece la conformación y funcionamiento de las RIS, diversas instituciones y universidades han realizado cursos, seminarios, conversatorios y otros eventos, con gran afluencia de público y enorme repercusión. Es saludable la importancia que le han dado a la norma. Sin embargo, es necesario conocer los programas y proyectos de formación, incluso con el diseño y actualización de la currícula en Redes Integradas de Salud que la Escuela Nacional de Salud Pública posee, con la finalidad de orientar a la comunidad académica y profesional. El ejercicio de la rectoría del Minsa implica buena comunicación, articulación, complementariedad y liderazgo.

Por Herberth Cuba

 

Publicado en: El montonero

 

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