¿Feliz día de la medicina?

Lunes, 09 de Octubre de 2017 09:19 administrador
Imprimir
Compartir en FacebookCompartir en Twitter

091017La mala comunicación con el mundo de los médicos

El 5 de octubre se celebra el día de la medicina peruana. La Ley N° 29799 reconoce a Daniel Alcides Carrión como héroe nacional, mártir y maestro de la medicina peruana, y establece el 5 de octubre, en conmemoración de su fallecimiento, como día de la medicina. En modo coincidente, la Ley N° 8124 que crea el Ministerio de Salud Pública, Trabajo y Previsión Social se promulgó el 05 de octubre de 1935. Tres hechos ligados a la razón y esencia del médico peruano.

Una de las grandes cualidades de la ciencia es que posee un lenguaje propio, un objeto de estudio, un método y un ideal explicativo. La necesidad del lenguaje científico se debe a la rigurosidad de la comunicación al momento de describir, explicar, predecir y aplicar la ciencia médica. No solo es importante arribar a un diagnóstico de enfermedad, sino además al diagnóstico de intervención; es decir, cómo aplicar el tratamiento, según las peculiaridades de cada paciente, para lograr un adecuado pronóstico de vida, de trabajo y social. Cada vez que el médico se enfrenta al enigma del diagnóstico de enfermedad y de intervención, aplica en modo obligatorio el método científico.

La medicina es una ciencia aplicada; es decir, que se vale de otras ciencias y de la tecnología. La biología, la química, la física, las matemáticas, las ciencias sociales, la historia, en suma, de todas las ramas de la ciencia. Además de la filosofía y de la ética. Y claro, esa visión de conjunto, totalizadora, filosófica, permite la relación humana entre, ciencia, tecnología y ética.

El gran aporte de la ética médica, desde Hipócrates, ha sido el principio primun non nocere; es decir, “en primer lugar, no hacer daño”. Este principio es la base de las llamadas filosofías del no mal del siglo XXI. ¡Enorme contribución de la medicina para nuestra época desde hace 2,500 años! El principio de beneficencia, hacer el bien, no es el primer principio de la medicina, sino el segundo. Y no puede ser al revés. Antes que pensar en hacer el bien, hay que tener cuidado en no hacer daño.

El principio de beneficencia ha creado los más grandes crímenes de la historia. Con el pretexto de hacer el bien, se ha justificado el maltrato de los hijos, niños, mujeres, la conquista y dominación de pueblos, dictaduras, guerras, entre otras aberraciones. El siglo XX ha abusado y luego abominado del principio de beneficencia, porque ha sido víctima de él. Además, “el no hacer daño” equivale a ser justos y a respetar la autonomía y la libertad de conciencia del ser humano. Cinco principios simples que engloban el profundo humanismo del comportamiento médico.

La aplicación de la ciencia y la tecnología al margen de los derechos humanos y de la ética, puede introducirnos en el mundo de la barbarie, del totalitarismo. Transformar al ser humano, de un fin en sí mismo, a simple medio para conseguir “fines superiores”.

La formación del médico, es prolongada, por la complejidad de las ciencias y la naturaleza del comportamiento del futuro médico. Es una vocación que involucra estudio, investigación científica, tenaz y permanente. Parece increíble que aún hoy haya gente que crea que el tratamiento de las enfermedades es la aplicación de un protocolo o “receta” preestablecida. O que la profesión médica se resume en la prescripción. Es más, en el colmo de la audacia, los llaman “prescriptores”.

El diagnóstico de intervención para prevenir, curar o rehabilitar significa planificar, organizar, dirigir y controlar, además de trabajar en equipos y recursos. Administrar. Es imposible una cirugía al corazón, por ejemplo, sin gestión y administración médica o de salud. Es por eso, que los estudiantes de medicina llevan también cursos de administración, ciencias sociales, filosofía, sociología, ética, entre otros.

El lenguaje propio de la medicina, dificulta el diálogo con el no médico. Es difícil generar empatía entre dos mundos con percepciones y prejuicios, creencias y ciencias, aspiraciones y necesidades. La comunicación sencilla, simple, directa y rigurosa de la ciencia, a veces debe traducirse a analogías, a calidades, a groseras simplificaciones, cuentos o fábulas según el contexto, el horizonte y el efecto esperado por los no médicos. La mala comunicación con funcionarios y con administradores no médicos genera enorme ineficiencia, desmotivación e ineficacia de la respuesta sanitaria. A veces, el poder encierra la soberbia del sabelotodo. Es conocido que más del 90% de los litigios contra los médicos, se debe a problemas de comunicación. El tiempo demostrará una vez más lo que ya se sabe.

Herberth Cuba García

 
Última actualización el Lunes, 09 de Octubre de 2017 09:22