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El Estado y las epidemias

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210417Existe la necesidad de cambio y transformación del Sistema Nacional de Salud heredado.

En conferencia de prensa el premier Fernando Zavala, ha señalado la culminación de la etapa de emergencia y ha anunciado el inicio de la rehabilitación en respuesta al Niño costero. El fin de la etapa de la emergencia e inicio de la rehabilitación planteadas, tienen connotación y apreciación distintas desde el punto de vista sanitario. Las lluvias y huaycos desatados por el Niño costero tienen como consecuencia la propagación de epidemias, las que se traducen en emergencias sanitarias. En salud se superponen la etapa de rehabilitación con la continuación de la emergencia sanitaria. Ha cambiado la naturaleza de la emergencia, pero no la emergencia misma. De la lucha por la sobrevivencia por falta de alimento, abrigo, enfermedades agudas, se pasa al brote epidémico. Es la inercia natural. La consecuencia.

La comparación de las cifras estadísticas de las epidemias con desastres naturales, no pueden ser comparables con los periodos sin desastres naturales. Es obvio que se espera que las cifras posteriores a las lluvias y a los huaycos sean mayores en magnitud de daños y vidas. Sin embargo, sin tomar en cuenta esta salvedad, un ex ministro humalista ha publicado un artículo en el diario el Comercio, que compara el mismo periodo del 2016 con el 2017. Aparte del error metodológico de comparar períodos que no son comparables, incurre en otro más grave aún, extrapolar a porcentajes, las pequeñas cifras. Por ejemplo, si tuviera 1 enfermo y luego un segundo, el incremento sería del 100%. Esto es una aberración epidemiológica. La intención del ex ministro ha sido remarcar por comparación su “buena gestión” para luego permitirse dar algunos consejos. A pesar de todo, el incremento estadístico de “esa comparación” no ha sido significativo. El intento ha sido vano.

La pérdida de rectoría, la desarticulación de la respuesta sanitaria como Estado unitario ocurrido con la llamada reforma de salud humalista, ha tenido como consecuencia la indefensión en salud de los pobladores. Los malos indicadores sanitarios heredados, se han empalmado con las lluvias y los huaycos. Como reza el dicho popular, tras cuernos, palos. Por ejemplo, Piura, ya antes de los desastres tenía déficit de camas hospitalarias, de profesionales, equipos e infraestructura, entre otros. Es obvio, que al ocurrir los desastres la brecha de necesidades se haya incrementado. Sólo, basta recordar, por ejemplo, que en la gestión del ex ministro humalista aludido se negó la autorización del Minsa, para la construcción de un hospital de Essalud en Piura, a pesar del insistente pedido de la ex presidenta ejecutiva de esa institución.

Sin embargo, el daño mayor de ese periodo gubernamental fue el abandono del primer nivel de atención de salud y la estrategia de la Atención Primaria de Salud (APS). Aunque parezca increíble, promulgaron un mal Decreto Legislativo, llamado de Redes Integradas de Atención Primaria de Salud (RIAPS) que no pudieron implementar, por errores de concepción. Sin el trabajo articulado en el nivel comunal y local con los pobladores, las asociaciones y organizaciones, los sectores gubernamentales y otros componentes, es imposible lograr impacto favorable en la prevención.

Existe la creencia que la capacidad de vigilancia las actividades de salud es capital para la trasformación. Pero, igual de importante es intervenir en acciones para resolver las necesidades de la gente. Una cámara de video frente a un banco es una buena medida de seguridad si va unido a la intervención policial. La sola cámara, es inservible. Es perverso vigilar y saber para luego no hacer nada. La creación de observatorios, de entes epidemiológicos paralelos y aislados del quehacer gubernamental, cumplen un importante rol de alerta y diagnóstico.  Sin embargo, el gobierno debe tener los propios, pero sujetos y dependientes de la acción práctica del más alto nivel gubernamental. Esa ha sido otra distorsión por ley de la reforma de salud humalista.

La emergencia global y la sanitaria en particular producto del Niño costero ha puesto en evidencia la necesidad de cambio y transformación del Sistema Nacional de Salud heredado. Es decir, hay que reformar la reforma de salud humalista. Pero, además, hay que repensar y transformar el proceso de descentralización para adecuar el Estado a las necesidades de la gente.

 
Herberth Cuba García.
 
Última actualización el Viernes, 21 de Abril de 2017 16:34  
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